En esa conjunción de pedregullo, arena, pasto y guadal escarchado y denso; al margen de la ruta azul y regular; al margen del campo de surcos reiterados y alambrado tieso; allí donde suele haber el pando y paralelo testimonio de un carro resignado y la marcha de un caballo voluntarioso; por ahí habrá rebotado y un remolino anárquicamente habrá gobernado el papel plegado enérgica y caóticamente, que de lejos miente una esfera blanca, un solitario y rebelde copo de nieve.
En donde me diste el tiempo y el espacio y el curso de tu pulso que sería (análogamente) el tono de tu voz. En donde hay una seducción, un reproche, una trampa, una comparación que reúne un acción con una nostalgia, unas medidas observaciones, unas preguntas, .. unos gritos, un adiós y un "por si las dudas".
Lejos del ventanal del ómnibus el horizonte es expresivo y manso; mas acá: lacónico, fugitivo, mutilado. El reloj me dice que Río Cuarto se arrima. Las distancias no redimen en nada y siento pesar por haber tirado un pedazo de tu alma a la banquina.
lunes 29 de octubre de 2007
En esa conjunción de pedregullo...
Publicado por
Emilio Goicoechea
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lunes, octubre 29, 2007
Etiquetas: Prosa poética
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