La lectura y la computación son mis recurrencias; la escritura un ejercicio por si Dios no existe.

jueves 27 de diciembre de 2007

Oxímoron

En la entrada anterior me quedó la duda si la expresión “El punto es el límite de una subdivisión infinita” no es un oxímoron. Así que me dediqué a despejar la duda.

Esta figura retórica (o literaria) es tan rica que tiene una página exclusiva para ella, denominada “www.oximoron.com”. Allí encontré una colección de definiciones (parece ser que una no basta), una colección de ejemplos, de poesías y prosas que son un lujo. También se aclara que el oxímoron no es un fenómeno exclusivo de la literatura sino que también se suele dar las artes pláticas. Se discute si la “i” debe ir acentuada o la “o” de la tercera sílaba (“oxímoron” o “oximóron”. A la segunda opción el diccionario de mi OpenOffice me la marca como un error); y también si existe o no el plural de esta expresión.

Comenzaré con la definición de la Real Academia Española como es uso en estos casos:

1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador.


En mi búsqueda dí con otra pagina sumamente interesante “www.paradoxportal.com.ar”. Esta gente se da la maza (por decir) con paradojas; incluso, entre sus actividades, al parecer, tienen la confección de una enciclopedia de la paradoja. Como es de esperarse el oxímoron esta en su fauna. Ellos echan un poco más de luz sobre el asunto; cito textualmente:

Etimológicamente la palabra oxímoron es un oxímoron en sí mismo ya que está formada por dos palabras opuestas:
oxys = agudo, filoso
móros = romo, desafilado

En ambas páginas nos dicen que el pleonasmo es la figura contraria al oxímoron.

La Wikipedia tiene una definición sintética y abundante en enlaces y ejemplos. El ejemplo que usa no da margen a dudas: un instante eterno”.

En estas tres páginas se cita una definición hecha por el mismísimo Jorge Luis Borges: “En la figura que se llama oxímoron, se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así los gnósticos hablaron de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro”, El zahir

También se cita un ejemplo en prosa de un oxímoron del mismo autor: “Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis” El aleph

Se le echa mano, también, a los versos de Lope de Vega:

Sosiega un poco, airado temeroso
humilde vencedor, niño gigante
cobarde matador, firme inconstante
traidor leal, rendido vitorioso.
Déjame en paz, pacífico furioso,
villano hidalgo, tímido arrogante,
cuerdo loco, filósofo ignorante,
ciego lince, seguro cauteloso.


de Quevedo:

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

En la página de Oxímoron.com no se pierdan el listado de los mismos. Hay algunos sumamente maliciosos:


Comisión eficiente.

Bronceado saludable.

Copia original.

Biblioteca Bush.

Ética empresarial.

Felizmente casados.

Inteligencia militar.

Líder anarquista.

etc.


Obviando éstos, el resto son muy iluminadores. El listado es enorme y se pude participar enviando uno.

Ahora volvamos al problema inicialmente planteado, la expresión “El punto es el límite de una subdivisión infinita” Al parecer no es un oxímoron. El planteo es matemático y en matemáticas existe el infinito como el límite de una ecuación. Incluso creo que la expresión no está bien construida; habría que decir en realidad “El punto es el origen de una subdivisión infinita.” La pregunta que surge a continuación es: ¿tiene origen el infinito? Hasta donde yo sé, los números naturales tiene origen y no tienen fin, o sea, que semánticamente no estamos ante un absurdo ni contradicción; por consiguiente no estamos ante un oxímoron.

Los que tengan más idea que yo sabrán cantarme la justa. Por lo pronto no deja de ser fascinante que algo limitado contenga en sí mismo al infinito.