La lectura y la computación son mis recurrencias; la escritura un ejercicio por si Dios no existe.

sábado 8 de marzo de 2008

Los adolescentes no saben lo que quieren

Se suele enfatizar que los adolescentes "no saben lo que quieren". Que es un tiempo de confusión, de definiciones. Se martilla tanto sobre los adolescentes con este concepto que los mismos no hacen otra cosa que sentir rechazo por esta idea. Por la sencilla razón de que se los "estupidiza". Y ser estúpido, dentro de la escala de valores de un adolescente, no es algo que precisamente lo alague y mucho menos aporte claridad sobre el "supuesto extravío" que padecen en la vida.

Por otro lado el mundo sería un paraíso o hubiese desaparecido hace rato si los adultos "supieran lo que quieren".

Los adolescentes quieren cosas de adolescentes. Tienen bien en claro lo que quieren. Quieren independencia, computadora, auto, que la mina o el tipo se les entregue sin restricciones, y que los días sean una interminable secuencia de fiesta tras fiesta. ¿Qué cosa no..?, curiosamente lo mismo quieren los adultos.
El adolescente tiene bien en claro lo que quiere y cuándo lo quiere: lo quiere en este instante, ahora mismo, ya. Es más; ellos se preguntan de por qué no es así cuando hay un planeta que bien administrado podría satisfacer todos sus caprichos; entonces miran a su prójimo adulto y éstos se quedan sin respuestas.
Y no se trata de que yo quiero lancha, yo quiero helicóptero, yo quiero mansión, yo quiero..., yo quiero... El adolescente está reclamando igualdad de oportunidades. No le esquiva al esfuerzo; lo que lo desanima es la trampa.
Ve que lo que a él le cuesta diez pasos a otro sólo le lleva uno. De ahí viene su enojo, su rebeldía; y cuestiona al mundo que ha heredado de los mayores que fundamentan su autoridad en la sugestión de que "saben lo que quieren". Y ahí están, sentados en las aulas y en sus casas frente a individuos que son verdaderos abúlicos sociales, que no participan ni se juegan en organismos, instituciones o partidos políticos. Que lloran y despotrican como niños porque las hora extras son en negro o porque aumenta la carne o porque se colgó el video cable. Esos mismos payasos son los que con severidad dictaminan "los adolescentes no saben lo que quieren".
El sentido de justicia de un adolescente es minuciosamente milimétrico. No se trata de que en su escala de valores deseen un auto y eso los convierten en un ser estúpido. Lo que el adolescente quiere es que: o todos andamos en auto o todos andamos en bici o todos andamos a pata; y no hay tutía; todos es todos.
El adolescente pregunta: si la droga es mala ¿cómo puede ser que cuatro gatos locos puedan más que millones que componen una nación? ¿Qué es esto de que gente con kipá y gente con turbantes se revientan entre ellos con bombas y opresión económica; no es acaso Yavé amor, no es acaso Alá sabio? ¿a qué se debe esa usina de odio y dolor?
La confusión de un adolescente no viene del adolescente mismo; ésta surge porque es sumamente sabio a la hora de hacer una lectura del mundo en que vive.

En todo caso, lo que el adolescente no define es el medio de cómo llegar a lo que quiere. Esta infeliz premisa de que el adolescente no sabe lo que quiere tiene que ver con la elección de una profesión, con un planteo de modelo de vida (parafraseando a Shakespeare: "ser o no ser tramposo"), con dibujar las propiedades de una vocación.

El adolescente quiere la estima, la compresión, la contención, la amistad de igual a igual del adulto. El adolescente quiere complacer, quiere devolver, quiere saldar cuentas, quiere ejercer su gratitud... quiere despegar. ¿Y cuáles son los requisitos para ser admitido como un mortal de consideración? Y al mirar al su alrededor nota que hay que tener auto, casa, trabajo, compu, independencia y joda tras joda. Porque al parecer el mundo sabe lo que quiere.
Si lo logra entonces estaremos ante una persona realizada, consentida y aplaudida por el resto y si no; bueno, no nos escandalicemos si fuma paco y matan congéneres por un par de zapatillas o por un celular con ringtones y pantalla a colores; porque eso es precisamente lo que el mundo provee y consiente para estos casos. Como podrán ver, el mundo (los que saben lo que quieren) no los desampara. El adolescente busca ser adulto: fumar, ver películas pornos y no rendirle cuentas a nadie.

Si hay una etapa en la especie que la tiene clara, esa es la adolescencia. Dicen que los borrachos y los niños dicen la verdad; bueno, los adolescentes nos la reclaman. Se cansan de preguntar y de constatar lo intrincada y lubricada que es nuestra hipocresía.

Así que, como mínimo, les debemos este detalle: desterrar la frase "los adolescentes no sabe lo que quieren". Aun que más no sea por una cuestión de vergüenza propia cuando hay todo un mundo que denuncia nuestra masiva estupidez. Si no somos proveedores de soluciones, mucho menos somos quienes para calificar.

Si se debate entre ser doctor o cantante de rock es una cuestión baladí, sin importancia. Uno, ya grandote y apaleado, sabe que se puede ser feliz haciendo lo que no nos gusta y ser un perfecto infeliz haciendo lo que supuestamente es nuestra vocación.

En todo caso el adolescente sabe muy bien lo que no quiere y en función de eso podemos construir su formación (nótese que digo "formación" y no "instrucción"). ¿Quiere el adolescente la pobreza?, ¿la discriminación racial, política, sexual, religiosa, estética, etc.?, ¿la droga?, ¿la ignorancia?, ¿la esclavitud?, ¿la incomprensión?, ¿la desidia?, ¿el egoísmo?, etc... Lo que no quiere un adolescente es ser agente de toda esa porquería. Pero pronto aprenderá a mentirse y a creerse, pronto consentirá la canallada de "yo soy yo y mis circunstancias", pronto se hará adulto... una lástima.

El adolescente sabe lo que quiere y eso lo tenemos que aprender nosotros, los que consentimos el amarillismo y vimos caer a las Torres Gemelas. Hay que machacar sobre eso y no pasar el ridículo tratando de venderle la idea de que en él germina el caos de nuestro futuro desastre. Seamos buenos escultores, sólo quitemos lo que sobra; que el mármol es noble desde su origen.

Los adolescentes son tan desaprensivos que se atreven a soñar y soñar implica futuro. Ese es el lugar donde el mundo busca refugio. Es más, no sé si le debemos la persistencia del mundo a los inmaduros y los maduros nos esforzamos por echarlo a perder.

6 comentarios:

Aleguma dijo...

Será que a la gente no le importan los adolescentes... y para terminar pronto, en nuestro sociedad poco nos importa el otro. Por lo menos a mi, su texto me ha parecido esclarecedor, centrado y muy verdadero. De hoy en adelante, no saco más a la niña que llevo dentro. Sacaré a la adolescente que un día fuí. Gracias!

Emilio Goicoechea dijo...

Con sorpresa he visto que tengo entradas en el blog. ¡GRACIAS!
La realidad inmediata nos grita a la cara y sin ambigüedad lo que no queremos. Y eso lo percibe el adolescente. Ese es nuestro lenguaje con él. No son las grandes ideologías ni un gran y ominoso catálogo de -ismos. Cada adolescente es su partido político, su propia religión. ¿Cuáles son los agentes que antentan contra nuestra felicidad? Y el adolescente se prende con una pasión en la discusión que sorprende. Adherir a ideas empaquetadas implica saber lo que uno quiere. ¿Hay un adulto por ahí que me diga realmente que sabe lo que quiere?
Dediquémonos a quitar lo que duele en el mundo y nos vamos a ganar su respeto.
Gracias Aleguna por responder en este blog casi muerto.
Suerte.

Isaac Yitzchak dijo...

Es increible lo que has escribido...No se como agradecerte aclararme las cosas...Muchas Gracias viejo! ;)

Emilio Goicoechea dijo...

Gracias a vos por leerme. Espero desembarazarme de algunas cosas y empezar a publicar nuevamente.
Gracias.

Sugy dijo...

hola navegando por la red encontre su blog y buscaba cosas para adolescentes soy trabajadora social en uan secundaria y tomare su escrito para el periodico mural de diciembre me agrada espero estos lindos jovenes lo tomen en cuanta y lo lean ... gracias por escribir cosas tan acertadas

Emilio Goicoechea dijo...

¡Hola Sugy!

Me alegra mucho que el post te haya gustado. El contenido del blog está liberado bajo licencia Creative Commons, eso significa que podés usar su contenido siempre que no sea con fines comerciales y nombres al autor
Ojo que el texto está dirigido a gente adulta; que no son otra cosa que adolescentes con una agenda muy apretada.
Suerte.