Aprender es acopiar.
Nadie es el mismo después de un segundo.
Y ese que ya no es
y su accidental sabiduría,
execrará o se compadecerá,
ingenuamente,
del ingenuo verdugo que era
y que no asume como sí.
Omitir o tomar el próximo verbo
es rifarse a un predicado
resignado a estrenar sujetos
hijos de una alevosa y descabellada
sucesión de azares.
¿Es titiritero la memoria
o corralón
que nos reclama arquitecto?
Somos inocentes de a quién sucedemos
y responsables de quién nos juzgará.
Aprender es acopiar
en una carrera de relevos.
jueves 15 de julio de 2010
Aprender es acopiar...
Publicado por
Emilio Goicoechea
en
jueves, julio 15, 2010
Etiquetas: Poesía
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